Turismo cultural en el Día del Patrimonio

Un análisis de la Carta internacional sobre turismo cultural. La
gestión de turismo en los sitios con Patrimonio Significativo
(ICOMOS, 1999)

1. Introducción

El día del Patrimonio es ya un clásico de la cultura uruguaya. Durante el mismo
–que en realidad abarca un sábado y un domingo- los uruguayos y nuestros visitantes
mostramos y disfrutamos de nuestro patrimonio. En sus más variadas formas:
arquitectura, artes visuales, música, letras, ciencia, etc. Constituye una celebración de
la creatividad y un enaltecimiento de los valore nacionales, en el mejor sentido de la
palabra.

Desde IUTUS nos pareció también que puede ser una oportunidad para
reflexionar juntos acerca de la estrecha relación entre patrimonio, desarrollo local y
turismo. Para ellos elegimos la Carta internacional sobre turismo cultural. La gestión
de turismo en los sitios con Patrimonio Significativo (ICOMOS, 1999)

ICOMOS es la sigla en inglés de Consejo Internacional de Monumentos y
Sitios. Su sede se encuentra en París y está ligada a la UNESCO (Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Se encarga de aconsejar
a la UNESCO y al Comité de Patrimonio a la hora de incluir un Bien cultural en la lista
de Patrimonio Mundial.

Fue creado a partir de la elaboración de la Carta Internacional sobre la
Conservación y Restauración de los Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos., en
1965. Esta Carta es conocida como “Carta de Venecia”.

2. Impactos positivos y negativos del turismo

Este importante documento señala una serie de impactos positivos del turismo
en relación con el patrimonio: que señala el documento son: a) El turismo como
motivador del cuidado y mantención del patrimonio. Este favorecería los rasgos
identitarios y la autovaloración de la comunidad local, lo cual llevaría a tener esa
actitud frente al patrimonio. b) La generación de ingresos a nivel nacional, regional y
local como consecuencia de esta actividad.

Por su parte, entre los negativos indica: a) El 2 genera, como algo positivo per se (algo muy común en el discurso oficial, en todos los países) es una rémora de esta concepción. c) Proyectos de infraestructura y de
desarrollo turístico, cuando no tienen en cuenta las dimensiones social, estética y
cultural, ni las características de los paisajes que constituyen el atractivo turístico. A
veces la intención de mostrar (por ej.: en los puntos panorámicos) termina conspirando
contra la belleza del propio paisaje. d) La ocurrencia de robos o de compra de objetos
robados de valor patrimonial por parte de los turistas.

La relación entre turismo, patrimonio y sustentabilidad es insoslayable. Las
críticas al modelo de turismo dominante desde el posguerra y las propuestas
alternativas a ellas asociadas, tanto desde la academia como desde la sociedad civil
(“mise en scéne”, vacuum, pseudoeventos, turista explorador, etc. surgen en la década
de 1970. Estas constituyen la base del concepto de Turismo Sustentable. Vale decir
que preceden a las concepciones de Sustentabilidad y de Desarrollo Sustentable, las
cuales emergen recién a fines de la década siguiente, con el Informe Brundtland y la
CNUMAD de Rio’ 92. La sustentabilidad en el turismo se fundamentará de manera
genérica en estos dos conceptos (González, 2015).

La Carta ICOMOS afirma que el turismo constituye ”una fuerza positiva para la conservación de la Naturaleza y de la Cultura”, con lo que se refiere explícitamente a dos dimensiones fundamentales del Turismo Sustentable: la ecológica y la cultural. Posteriormente enfatiza que dicha actividad permite aprovechar “los aspectos
económicos del patrimonio” a nivel local, regional y nacional. Aquí está haciendo
referencia a la dimensión económica, otra de las componentes del concepto de
Turismo Sustentable. Curiosamente no menciona explícitamente el aspecto social,
pero sí la educación, que aparece en algunas conceptualizaciones más detalladas,
tanto de Sustentabilidad y de Desarrollo Sustentable, como de Turismo Sustentable.

El Turismo Sustentable es un fenómeno multidimensional, que, como indiqué,
incluye la dimensión cultural, en tanto que el Turismo Cultural se basa en el patrimonio
cultural material e inmaterial. Para Lombardi (2015), existe una estrecha relación entre
turismo y valoración del patrimonio cultural. Dicha actividad genera recursos
económicos para la conservación, beneficia a las comunidades receptoras, las motiva
en la gestión de su patrimonio, y crea conciencia del valor de los sitios entre los
turistas. Considero que esta es una visión ideal a la cual los diferentes actores
(gobierno, comunidades locales, operadores, turistas) deberían tender en forma
conjunta, más allá de que estén movidos por intereses diferentes.

Documentos posteriores a la Carta recogen y promueven esta idea de una
estrecha vinculación entre Turismo Sustentable y Turismo Cultural. Las Directrices
para el Desarrollo Sostenible del Turismo, formuladas por la OMT en 2004, hablan de
“Respetar la autenticidad sociocultural de las comunidades anfitrionas. Por su parte
entre las Doce Metas del Turismo formuladas por la propia OMT y el PNUMA en 2005
figura la “Riqueza cultural, dada por el respeto y mejora del patrimonio natural y
cultural” (González, op.cit.). Tal como indica Cabrera (2010), tomando a Lipe (1984),
hay diferentes atribuciones de valor a un bien patrimonial. Cuando es económica, el
mismo es visto como un recurso utilizable, lo que es distinto a cuando es determinada en base
al conocimiento tradicional, el imaginario colectivo y las tradiciones. Boucher (s.f.e.)
propone ideas para la construcción de un Turismo Cultural Sustentable, como forma de superar la tensión entre la valoración del patrimonio per se (valor de existencia) y
su valorización como eje de una actividad turística con el objetivo de un beneficio
económico (valor de uso).

 

3. ¿Qué papel para las comunidades locales?

Otro aspecto mencionado es el del protagonismo de las comunidades locales.
En efecto, en sintonía con el paradigma del Desarrollo Local, originado en Francia en
la década de 1960, y con la visión del Turismo Sustentable, el documento considera
que el papel de las comunidades locales en relación con el Turismo Cultural es
fundamental., Quisiera aclarar que “comunidad local” no significa simplemente el
conjunto de habitantes de un lugar o región, sean nativos o no. Tal como plantea
Arocena (1995) para serlo se requiere un pasado en común vinculado con el territorio,
una identidad compartida y un proyecto compartido.

Los integrantes de la comunidad local son considerados como sujetos
portadores de una cultura, como agentes de ese turismo y como beneficiarios de sus
resultados.

En cuanto al primer rol, la Carta explicita que hay que tener en cuenta “las
necesidades y los deseos de las diversas comunidades o pueblos indígenas” en
cuanto a la conservación de sus sitios sagrados y de sus conocimientos y tradiciones.
Entiendo que este aspecto es fundamental, aunque difícil de instrumentar debido a la
existencia de un conflicto de intereses, donde generalmente prima el económico sobre
el cultural. Frecuentemente se la lo que Boucher (op. cit.) llama la “disneylización” de
estas zona, que hace perder la autenticidad de la experiencia del turista en el lugar. En
ocasiones, son las propias comunidades –indígenas o no- las cuales, seducidas por la
posibilidad de ganar dinero, lo propician. Las concepciones de Turismo Responsable y
de Turismo Adecuado (González, op. cit.) se proponen como alternativas a este
problema.

Acerca de la agencia entiende que la comunidad debe encargarse de la gestión
del patrimonio, siguiendo y aplicando las normas internacionales a esos efectos.
Recordemos que la UNESCO considera que “las comunidades, en especial las
indígenas … desempeñan un importante papel en la producción, la salvaguardia, el
mantenimiento y la recreación del patrimonio cultural inmaterial” (UNESCO, 2003). Ello
puede ampliarse al patrimonio material. Propone como idea a mi juicio interesante, “la
formación de los intérpretes y guías del sitio provenientes de la propia comunidad
anfitriona”. Conozco una experiencia en este sentido, que se viene llevando adelante
por iniciativa de un grupo de vecinos con apoyo del Municipio A, en el Cerro de
Montevideo, quienes proponen un itinerario que llega hasta la Fortaleza, zona
olvidada por las agencias de viaje.

El tercer punto se refiere a los ingresos y la generación y calidad del empleo,
las dos variables que considera el Desarrollo Local en cuanto a lo económico. La
comercialización de productos locales debería traer beneficios económicos a la
localidad anfitriona, a la vez que ser una muestra de su identidad cultural.
Lamentablemente esto último sucede cada vez menos, dado que los “souvenirs” se
vienen convirtiendo en algo estandarizado, de baja calidad y que compite de manera desleal con los productos locales (“Made in China”). Por el contario, los productos de la gastronomía local son un amuestra de autenticidad.

Bibilografiía. Sitografía
AROCENA José. 1999. El Desarrollo Local. Un desafío contemporáneo. Universidad
Católica. Montevideo.

BOUCHER Anne. S.f.e. Las perspectivas del Turismo Cultural respecto de los Objetivos del
Milenio. http://www.oei.es/pensamientoiberoamericano/colaboraciones15.htm
GONZALEZ Alvaro. 2015. Turismo Sustentable.

https://www.iutus.org/zonausuarios/Turismo%20Sustentable/archivosMateriales%20Obligatorios/Turismo%20Sustentable.%20Tema%202.%20Explicacion%20del%
20tema.pdf

ICOMOS (1999) Carta Internacional sobre Turismo Cultural. La gestión del Turismo en los sitios
con Patrimonio Significativo

KORSTANJE, Maximiliano Emanuel. 2010. Las formas elementales de la hospitalidad.
Revista Brasileira de Pesquisa em Turismo. v.4, n.2, p.86- 111.

LOMBARDI Osvaldo. 2015. Turismo Cultural. Una alianza estratégica entre el mundo
de la Cultura y del Turismo.

https://www.iutus.org/zonausuarios/Paisaje%20Patrimonio%20Cultura/archivosmateriales%20Obligatorios/LOMBARDI%20Osvaldo.%20Turismo%20cultural.pdf

BOUCHER Anne. S.f.e. Las perspectivas del Turismo Cultural respecto de los Objetivos del
Milenio. http://www.oei.es/pensamientoiberoamericano/colaboraciones15.htm

UNESCO. 2003. Convención para la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial.
http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001325/132540s.pdf

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